La información másactualizada sobreel sector franquiciasen España en tu e-mail
Los biosobres MRW están certificados bajo la normativa europea EN 13432, la única que actualmente garantiza que se trata de un material biodegradable y apto para el compostaje. Esta doble condición implica que el material se degradará en menos de seis meses y que, además, ese residuo final será apto como abono tras su descomposición, no contendrá residuos tóxicos y su impacto ambiental será nulo.
Las Franquicias de MRW mueven anualmente más de 11 millones de sobres, cantidad con la que se podrían tapizar 524 campos de futbol. Desde ahora, este consumo de sobres no generará ningún impacto negativo para el medio ambiente. La marca invertirá más de 900.000 euros en el cambio de embalaje, un coste que asumirá íntegramente la central MRW, dentro de su presupuesto destinado a Responsabilidad Social, por tanto no significará en ningún caso un coste añadido ni para los Clientes ni para los franquiciados.
El cambio de los antiguos sobres de polietileno con los viajaban los envíos MRW por el nuevo embalaje se hará de forma progresiva. Durante unos meses convivirán ambos modelos que se distinguen fácilmente por su color: azul, el de polietileno, y verde, el biosobre. La materia prima utilizada para su composición es el almidón de maíz y una mezcla de varios componentes, todos ellos de origen vegetal, por ello una vez usado, el biosobre MRW puede ser desechado en un contenedor de materia orgánica.
Una de las principales ventajas de los Biosobres es respecto a los sobres de polietileno es que estos últimos, si no se reciclan convenientemente, pueden tardar hasta 500 años en descomponerse, y en cambio los Biosobres MRW tienen garantizada su degradación en menos de seis meses. Además, al tratarse de un material compostable, el residuo final que se genere tras su descomposición será apto como abono, no contendrá residuos tóxicos y su impacto ambiental será nulo.
Fuente: Nota de prensa