La Vinatería inicia su expansión en franquicia

La marca de vinos y productos delicatessen requiere a sus franquiciados una inversión aproximada de 135.000 euros.

Fecha: 19/12/2008

La Vinatería inicia su expansión en franquicia

La Vinatería, un nuevo concepto de negocio basado en el vino, comienza a franquiciar. Su esencia y alma son el vino, pero no como elemento elitista, y su eslogan es "el mejor vino es el que más te gusta".

Sus responsables han decidido comenzar a franquiciar esta marca creada en el año 2001, adquirida por Basic Management Fee, S.L., empresa respaldada por el fondo de Capital Riesgo Clave Mayor, y que cuenta con una gran experiencia en el sector de la restauración, con conceptos de éxito probado como Taberna Bocatín.

Para formar parte de esta enseña y ser franquiciado, hay que afrontar una inversión de 135.000 euros, en el que está incluido un canon de entrada de 25.000, para un local de unos 100 m2 (sin salida de humos) correctamente ubicado y que preferiblemente disponga de terraza. Asimismo, hay que afrontar un royalty del 7% de las ventas mensuales.

El franquiciado de esta compañía debe disfrutar con el concepto de negocio de La Vinatería. "No se trata de un bar cualquiera, sino de una pasión que hay que transmitir a los clientes que visiten el establecimiento. El perfil que buscamos contempla desde amigos amantes del vino hasta inversores, aunque el ideal es el de un emprendedor que decide no depender de la situación financiera de la empresa en la que trabaja y que opta por desarrollar su propio negocio con el compromiso, obligaciones y libertad que conlleva liderarlo", comenta Álvaro Canelo Sampelayo, director de Desarrollo de la marca.

La franquicia ha realizado una selección de más de 300 vinos escogidos para todos los públicos, con 20.000 botellas entre jóvenes y reservas, caros y asequibles al bolsillo, de bodegas pequeñas y grandes, de todas las regiones, tanto nacionales como internacionales. Además, La Vinatería considera que no hay un buen vino sin un buen plato, por lo que ponen a disposición de todos los apasionados a esta bebida de una carta adecuada a su filosofía, degustando los mejores ibéricos y conservas, pimientos rellenos de rabo de toro o croquetas de morcilla, entre otras delicias.

Los establecimientos de la franquicia no necesitan salida de humos y las cocinas se convierten en centros de montaje y presentación de platos, gracias a los acuerdos firmados con cocinas centrales y operadores logísticos, que simplifican las operaciones y la administración del negocio. Así mismo, el sistema de entrega y preparación permite controlar los costes de manera regular y simple. En este negocio, las operaciones se simplifican evitando la dependencia de profesionales cualificados y los largos periodos de formación.

El creciente consumo de un vino de calidad y el enorme desarrollo de la cultura enológica posiciona a esta nueva enseña como un concepto ligado directamente a la evolución positiva del sector. El futuro de la hostelería, en función a los gustos y cambios de hábitos del consumidor, presenta una evolución que tiende a reducir el número de establecimientos y concentrando el consumo en los de nueva restauración, limpios, organizados, de precio adecuado y donde las marcas juegan un papel fundamental.


 


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