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Recientemente se anunciaba en la prensa que las firmas españolas Inditex, Mango, Adolfo Domínguez o Desigual centrarán su estrategia de expansión internacional en 2011 en el mercado asiático. Esta tendencia a la internacionalización no es más que un signo que testimonia la buena salud de la moda española dentro y fuera de nuestras fronteras. Una muestra de que la solución a la crisis nacional pasa, en muchos casos, por la globalización y las incursiones en mercados foráneos repletos de consumidores que tienen debilidad y preferencia por los diseños españoles.
Esta estrategia de salida al exterior, además de con tiendas propias, se lleva a cabo mediante la concesión de licencias de master franquicia o de franquicias porque a través de esta fórmula se reduce considerablemente el capital necesario a invertir y por otra, se gana de la experiencia y del conocimiento del mercado local del socio inversor.
Franquicias de moda como Bimba & Lola, Mango, Trucco, Adolfo Domínguez, Custo Barcelona o el gigante Inditex demuestran con cifras como las que siguen el éxito y el saber hacer de los diseñadores y empresas textiles patrias:
Zara, el principal baluarte de la multinacional gallega, está presente en 77 países con una red de 1.483 tiendas ubicadas en emplazamientos privilegiados de las principales ciudades.
Mango comenzó su expansión internacional en 1992 y en la actualidad está presente en 102 países y cuenta con más de 1.700 tiendas. En la actualidad, la firma catalana está centrando sus estrategias en los mercados emergentes de Europa del Este con recientes inauguraciones en Bosnia, República Checa o Polonia.
La historia de Desigual se fraguó en Ibiza en el verano de 1984, donde un joven Thomas Meyer empezó a vender camisetas. Desde entonces, la marca no ha hecho más que consolidarse y crecer a pasos agigantados, hasta el punto de sus diseños vivos y coloridos pueden adquirirse en 4.000 puntos de venta multimarca repartidos por todo el mundo y 100 tiendas propias y 250 corners.
Por otra parte, Trucco, propiedad del Grupo Industrial In Situ, inauguró su primera tienda en Madrid en 1985 y ahora ya roza las 200 tiendas repartidas en países como México, China, Filipinas, Tailandia, República Checa, Arabia Saudí, Panamá, Singapur, Emiratos Árabes, Bulgaria o Portugal.
La lista de franquicias de moda españolas con presencia y éxito en el extranjero es mucho más completa que esta sucinta lista pero todas ellas coinciden en la buena aceptación de la que gozan en los mercados foráneos y en su búsqueda de nuevos destinos en los que implantar su negocio. El único “pero” que se le puede poner a la excelente marcha y acogida de las textiles españolas en el extranjero, es que los consumidores desconocen que el producto que compran en Zara, Mango o Custo sea español. Y es que la marca “Made in Spain” todavía tiene superar algún que otro complejo de inferioridad