María de los Ángeles Gutiérrez y Raúl Garzón, franquiciados de Solmanía

“Se debe tener en cuenta el grado de flexibilidad de la enseña”

Fecha: 17/11/2008

María de los Ángeles Gutiérrez y Raúl Garzón, franquiciados de Solmanía

Diversificar los negocios fue lo que llevó a esta joven pareja a meterse en el mundo de la franquicia. “Escogimos Solmanía porque ya la conocíamos. Vimos la posibilidad de abrir en el Centro Comercial Nueva Segovia y no nos lo pensamos”, explican.

Las razones para elegir una franquicia y no montar un negocio por cuenta propia fueron claras. “En primer lugar, cuando no tienes un conocimiento profundo del sector, es más complicado comenzar. Además, no es lo mismo abrir un establecimiento con una marca de renombre que con otra que nadie conoce. Y el apoyo técnico cuando estás trabajando con máquinas resulta vital, ya que cualquier problema que surja te lo solucionan”, matizan estos franquiciados.

Aunque el centro de bronceado fue abierto en plena convulsión económica, en el mes de marzo, Gutiérrez y Garzón apostaron por este sector porque consideraron que la crisis le iba a afectar menos. “Hay una tendencia imparable: la gente cada vez gasta más en estética y en el cuidado personal”, aseguran.
Para estos franquiciados, uno de los aspectos decisivos a la hora de sumarse a una enseña tiene que ver con el grado de flexibilidad que permita la central, “sobre todo en momentos como los actuales, en los que hay que reinventarse para captar al público”.

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