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Quiero abrir una franquicia española en el rubro del textil en Chile y en Perú. ¿Cómo debe negociarse este acuerdo de franquicia? ¿Serían las mismas condiciones que si abriera en España? Si lo que usted pretende es negociar la implantación de una franquicia individual, lo primero que deberá conocer es si la central de franquicia está dispuesta a ese tipo de acuerdos cuando el establecimiento se encuentra en otro continente. Muy probablemente le hablarán de la posibilidad de una franquicia principal o máster, lo cual le obligaría a plantearse un proyecto de bastante mayor alcance: convertirse en franquiciador del sistema en su propio país. Sería otro nivel de negocio de mayor dedicación, mayor inversión y más complejo, que nada tendría que ver con las condiciones de una franquicia en España. Si el franquiciador aceptara la fórmula de la franquicia individual (muy improbable), las condiciones tampoco tendrían por qué coincidir con las que estén vigentes para aperturas en España.
Soy franquiciado en tres cadenas distintas. Mi experiencia en dos ha sido buena, pero con esta última hemos empezado a tener problemas con los proveedores que fueron impuestos por el franquiciador, además por culpa de este. ¿Podemos desvincularnos del acuerdo y hacer pedidos a otros proveedores? Sin incumplir el acuerdo de franquicia, muy probablemente no. Yo le recomendaría hablar primero con el franquiciador, y si, como parece, son todos o varios los franquiciados afectados, antes póngase de acuerdo con ellos. Háganle ver que si no hay soluciones inmediatas tendrían que recurrir a una compra externa y forzar la resolución del contrato por incapacidad del franquiciador para mantener las fuentes de suministro en condiciones que permitan la rentabilidad de los negocios asociados. Fuercen desde la unidad entre franquiciados una solución negociada, dejando claro que su deseo fue siempre alcanzar un acuerdo dentro del marco pactado inicialmente. Será mucho mejor así por si acaso tuvieran que instar posteriormente la resolución contractual si las cosas no se arreglasen. La actuación conjunta en estos casos es mucho más efectiva que la individual, y hará ver al franquiciador que no habrá alternativas salvo solucionar el problema si quiere permanecer en el mercado.
Aunque nos dieron un contrato de franquicia, abrimos la tienda sin haberlo firmado. ¿Qué inconvenientes o ventajas tendría para nosotros permanecer así? Trabajar sin contrato le traerá seguramente más problemas que beneficios. Piense que en el contrato de franquicia se detallan no solo sus obligaciones, sino también las del franquiciador, entre ellas algunas esenciales para su propia seguridad operativa. Esa situación es, como mínimo, un riesgo para la protección de las inversiones que usted haya realizado, y supone una falta de cobertura legal para acceder a los privilegios que toda franquicia otorga: uso de la marca y del saber hacer del franquiciador y del derecho a recibir asistencia continua de este.
En su día negocié un canon de entrada más bajo de lo establecido porque planteamos abrir un segundo establecimiento en mi ciudad si el primero iba bien. La realidad es que ahora prefiero no montar ese segundo negocio, porque no hay mercado real para ambos. El franquiciador insiste en que abra la segunda tienda, y mantiene que hay demanda suficiente. Lo que debe quedar claro es que a usted nadie le puede obligar a instalar un segundo negocio en su zona, por mucho que hubiera previsiones de hacerlo en su día. Si usted no está convencida no debe abrirlo, y tiene que ser la central la que busque alternativas si cree que cabría otro local. Dependiendo de los términos pactados, es posible que el franquiciador intente montar un establecimiento propio u otro asociado para cubrir esa supuesta demanda, lo cual podría perjudicarle a usted, pero menos que obligarle a abrir un negocio no deseado. Creo que la mejor solución podría ser una compensación económica para resarcir al franquiciador por el importe de canon no recibido en su día, pero con la condición de que no monte otro local.
Tuve una franquicia en mi país y ahora, en España, quisiera seguir con ella. Al haber pagado ya allí, ¿es posible empezar aquí de nuevo, pero sin abonar el canon de entrada otra vez? Entiendo que usted dejó su franquicia en su país de origen y que ahora pretende seguir operando como asociado de la misma cadena en España. Suponiendo que la enseña estuviera franquiciando también aquí, sería lógico negociar condiciones especiales y, por qué no, intentar evitar el pago del canon de entrada. En caso de que esa cadena no esté operando en España, entiendo que les propondría la apertura de una franquicia individual, cuestión que –le anticipo– será complicado que acepten. Podría intentar hacerles ver que usted operaría como una unidad piloto para posteriormente, si el negocio funciona, adquirir un cierto compromiso de aperturas (area developer) o la exclusividad para subfranquiciar en el territorio (masterfranquicia). Esta fórmula no es inusual, pero entraña bastantes dificultades y riesgos en la puesta en marcha de la primera unidad.
¿Cómo puede adquirir una franquicia española para instalarla fuera un inversionista no residente en España? Lo primero que deberá determinar es si su interés consiste en la adquisición de los derechos de una franquicia individual o de una franquicia máster. En el primer caso es bastante inusual que el franquiciador acepte la propuesta, tanto por motivos relacionados con la dificultad de formación inicial, apoyo y seguimiento, como –si fuera necesario– por el abastecimiento de un único negocio en una zona geográficamente alejada. Mucho más factible para el franquiciador original es el segundo supuesto, en el que quien debe asegurarse bien de que quiere y puede asumir la responsabilidad de desarrollar el proyecto en otro país es el candidato a franquiciado máster. Sus obligaciones dentro de su territorio serían las de un franquiciador, bastante más exigentes que las de un franquiciado individual.
Estoy esperando recibir un crédito para montar una franquicia de mobiliario y decoración. Debo suscribir un contrato de reserva y pagar una cantidad a cuenta, hasta la firma del acuerdo de franquicia, pero me preocupa que, si no consigo finalmente la financiación, pueda perder el dinero entregado. El contrato de reserva debería determinar qué ocurre con el importe entregado cuando expira el plazo de la misma sin que se formalice el contrato de franquicia. Incluso debería distinguirse entre causas imputables al franquiciado de aquellas otras fuera de su control. Lo más habitual es que el dinero sea devuelto si el contrato de franquicia no se formaliza, pudiéndose descontar los gastos que el franquiciador hubiera tenido que soportar durante dicho periodo. En cualquier caso, léalo bien, y asesórese con algún abogado si fuera preciso, antes de firmar el contrato de reserva si considera que el texto que le proponen no protege bien sus intereses en este sentido, ya que hay bastantes posibilidades de que la contingencia que menciona finalmente se produzca.
¿Se puede abrir una segunda tienda dentro de la zona de exclusividad que ya se tiene? Normalmente no. En una situación normal, cada contrato de franquicia determina una ubicación concreta del establecimiento asociado, y no puede abrirse ninguno adicional, incluso en la misma zona, si el franquiciador no lo autoriza expresamente.
Si a los empleados les pago yo, ¿puede el franquiciador decidir cuántos debo tener? El franquiciador puede decidir cuál es el número mínimo de personas para cubrir adecuadamente las distintas funciones o tareas del establecimiento. Debemos entender que su experiencia previa en la gestión de negocios propios que han demostrado éxito es un buen aval para la eficacia operativa del suyo al menor coste laboral posible, y que muy probablemente la reducción de plantilla podría ocasionar deficiencias en la calidad del producto o del servicio. En cualquier caso, si considera que el personal que el franquiciador le indica es excesivo, hágaselo saber para que le explique con detalle las razones que avalan la necesidad de dicha estructura. Seguro que quedará convencido y, sobre todo, no empezará el negocio con dudas sobre la capacidad gerencial del franquiciador, que le podrían llevar a corto plazo a una situación de desacuerdo también en otros ámbitos.